Los tokens son el nuevo carbon… ¿De la “IA cautiva”?

Escrito por Manuel Herranz | 27/05/26
Sí, los tokens pueden ser el nuevo y barato carbón, pero la IA Soberana no puede construirse sobre un consumo cautivo.

Shyam Sankar, CTO de Palantir, declaró en la llamada de resultados del primer trimestre de 2026 que "los tokens son el nuevo carbón" y que "AIP es el tren". Una frase ingeniosa, sin duda. Pero también revela la termodinámica fundamental de un modelo de negocio basado en la gestión del consumo de IA a escala industrial. Sankar invocó la paradoja de Jevons (aquella observación de la era victoriana según la cual motores de vapor más eficientes no redujeron el consumo de carbón, sino que lo dispararon) para explicar por qué los clientes de Palantir están consumiendo cantidades récord de tokens de IA, mientras los costes de inferencia se han desplomado hasta alcanzar aproximadamente una milésima parte de lo que eran hace tres años (2023), en el pico del “frenesí ChatGPT” y el inicio del boom de las expectativas.”

Debo admitir que la metáfora es brillante porque también es incómoda. Identifica con precisión un giro hacia la mercantilización de la cognición. Pero, al mismo tiempo, oculta una pregunta más difícil ya que, casi 200 años después de aquellos hechos, conocemos las consecuencias geopolíticas de quemar tanto carbón: quién es el dueño de la mina, quién controla el ferrocarril, quién respira el humo y cómo es posible que tantas empresas estén ansiosas por quemar tu carbón y contaminar.

1. El modelo de negocio detrás de la metáfora

Los resultados del primer trimestre de 2026 de Palantir revelan la magnitud de esta transformación. Los ingresos aumentaron un 85% interanual hasta alcanzar los 1.630 millones de dólares; los ingresos del gobierno de EE. UU. subieron un 84% (687 millones) y los ingresos comerciales en EE. UU. escalaron un 133% (595 millones). Los ingresos totales en EE. UU. se duplicaron. En la misma llamada, Sankar posicionó a Palantir como una "zona libre de slop" (basura artificial), rechazando así la tendencia de la industria del "tokenmaxxing" (maximizar el consumo de tokens por el simple hecho de hacerlo, en lugar de buscar resultados empresariales medibles). "Más tokens significan más contenido basura", afirmó Sankar.

Se trata de una ingeniería impresionante. Y también de un modelo de negocio muy eficaz. AIP gobierna cada prompt, cada respuesta, cada acción de un agente: todo medido, atribuido y facturable. La plataforma se convierte en el ferrocarril, los datos operativos del cliente en la carga, el modelo de IA en la locomotora y los tokens en el carbón. Una vez que ese ferrocarril se integra en un Ministerio de Defensa, un sistema hospitalario o una estructura de mando en el campo de batalla, el centro de gravedad económico se desplaza de forma irreversible.

Pero aquí surge la primera tensión: esto representa un cambio del gasto de capital (CapEx) en sistemas al gasto operativo (OpEx) en cognición. Los marcos de contratación pública no fueron diseñados para un gasto de IA variable y basado en el uso, donde el contador corre con cada consulta. Cuando un analista de un Ministerio de Defensa consulta un conjunto de datos clasificados a través de AIP, o un administrador del NHS ejecuta un flujo de trabajo predictivo sobre rutas de pacientes, los tokens se queman. Y el contribuyente paga... no una vez, sino continuamente, con costes que son más difíciles de auditar y limitar que los de las licencias de software tradicionales o las soluciones on-premises.

No estamos hablando de casos de uso de chatbots, sino de sistemas operativos. Esa es la profunda visión comercial detrás de la metáfora del carbón y la razón por la cual la trayectoria de ingresos de Palantir atrae la atención mucho más allá de Silicon Valley.

2. ¿Quién paga... y con qué?

El consumo de tokens de Palantir no es abstracto. Proviene de casos de uso concretos y de alto riesgo en múltiples sectores y geografías.

Defensa e inteligencia. En Estados Unidos, el sistema Maven AI de Palantir se ha convertido en el sistema operativo de IA principal para el ejército estadounidense y está destinado a ser un programa oficial de registro del Pentágono, una designación que agilizará su adopción en todas las ramas y proporcionará una financiación estable a largo plazo. En el Reino Unido, el Ministerio de Defensa firmó un contrato de 240,6 millones de libras con Palantir en diciembre de 2025, mediante adjudicación directa y sin licitación. En España, el Ministerio de Defensa mantiene al menos 2 contratos con la filial española de Palantir, incluyendo una adjudicación de 16,5 millones de euros para "fusión de inteligencia", negociada sin licitación pública y protegida por el secreto oficial.

España ha sido señalada frecuentemente por el presidente Trump por no elevar el gasto en defensa del 2% al 5%. También ha sido señalada por el Sr. Trump como un país con el que "deberíamos cortar todo nuestro comercio". EE. UU. es el quinto socio comercial más importante de España, con un saldo positivo para los estadounidenses.

Salud. El NHS de Inglaterra adjudicó a Palantir un contrato de 330 millones de libras para construir la Plataforma de Datos Federada, un proyecto que ha recibido críticas constantes de la Asociación Médica Británica, grupos de pacientes, parlamentarios que calificaron el acuerdo de "terrible" y "vergonzoso", y más de 100 trabajadores sanitarios que han pedido la anulación del contrato.

Regulación financiera y sectores comerciales. La Autoridad de Conducta Financiera (FCA) del Reino Unido también ha contratado a Palantir, mientras que grandes corporaciones europeas (incluidas BBVA, Mahou San Miguel y Mutua Madrileña en España) utilizan sus plataformas para riesgo crediticio, cadena de suministro y detección de fraudes.

Para comprender la gravedad de la metáfora del "ferrocarril", hay que mirar más allá del mercado español y observar los proyectos de ingeniería fundacionales que definen la huella global de Palantir. No hablamos simplemente de relaciones proveedor-cliente, sino de integraciones estructurales profundas en las que el software gobierna el rendimiento físico y operativo de industrias enteras.

El plano arquitectónico principal es Skywise, la plataforma de datos de aviación codesarrollada con Airbus. Para 2026, Skywise ha madurado hasta convertirse en un ecosistema de servicios digitales ubicuo para más de 100 aerolíneas, gestionando la telemetría técnica y los ciclos de mantenimiento de miles de aeronaves. Cuando una aerolínea utiliza estos modelos para optimizar el consumo de combustible o el reemplazo de piezas, está participando en un proceso de inferencia de alta frecuencia. Este es el resultado inevitable del ferrocarril de Sankar: un mundo donde la logística aeroespacial es inseparable de la lógica propietaria de la plataforma.

En el sector energético, la integración con BP ilustra el concepto de "gemelo digital" a escala planetaria. Al mapear la termodinámica y los caudales de los puntos de extracción globales, BP habría capturado 30.000 barriles de petróleo adicionales por día mediante la asignación de activos guiada por modelos. En este contexto, los tokens consumidos son los catalizadores invisibles en un bucle de retroalimentación que transforma datos brutos de sensores en rendimiento accionable. Representa la mercantilización de la supervisión industrial, donde el "ferrocarril" gestiona la extracción misma de la energía que antaño alimentaba las locomotoras de carbón originales.

El hito estratégico más significativo, sin embargo, es el Maven Smart System (MSS) del Ejército de EE. UU. En marzo de 2026, el Pentágono designó a Maven como un Programa de Registro oficial, una transición formal de ingeniería de prototipo experimental a componente permanente de la infraestructura de defensa nacional. Maven utiliza AIP para la fusión de sensores complejos y visión artificial en el campo de batalla. Este movimiento asegura que los "tokens" consumidos para la conciencia situacional sean ahora una partida presupuestaria permanente y plurianual en el presupuesto de defensa. Esta permanencia significa que el centro de gravedad económico se ha desplazado: el ejército ya no solo compra hardware, sino que se suscribe a la inteligencia vectorizada necesaria para operarlo.

Estos ejemplos globales aclaran la paradoja tanto para la contratación pública como para la estrategia corporativa. Cuando construimos nuestro futuro sobre un "ferrocarril" propietario donde cada decisión es un evento medido, estamos canjeando la autonomía del Gasto de Capital (CapEx) por un Gasto Operativo (OpEx) variable y perpetuo en cognición. El riesgo para las entidades soberanas no es solo el coste del carbón, sino la realidad de que ya no son dueñas de las vías, de la locomotora ni de los estándares de ingeniería que definen el viaje.

Cada consulta, cada flujo de trabajo, cada acción de un agente consume tokens. Cuando los presupuestos públicos financian este consumo, la pregunta no es meramente técnica: ¿Es esta la forma más eficiente, transparente y soberana de aprovechar la IA para el bien público?

3. IA Soberana... ¿o infraestructura cautiva?

El término IA soberana ha ganado terreno en Europa, definiéndose generalmente como la capacidad de una nación para desarrollar, alojar y gobernar sistemas de IA utilizando su propia infraestructura, datos y capital humano. Bajo esta definición, lo que Palantir ofrece es algo más cercano a una IA cautiva: un sistema en el que el cliente posee los datos pero no los medios para interpretarlos, donde los costes de cambio se vuelven prohibitivos y donde la ontología del proveedor (el marco mismo para la toma de decisiones) se convierte en un bloqueo infraestructural (lock-in).

Si la soberanía fuera automática, no sería necesario detallar tantas salvaguardias contractuales. El contrato del NHS es un ejemplo claro. El NHS de Inglaterra insiste en que los datos de los pacientes están protegidos, se mantienen en el Reino Unido, son totalmente auditables y que Palantir no puede comercializar los datos del NHS ni utilizarlos para entrenar modelos de IA. Estas salvaguardias son importantes, pero también demuestran el punto: la verdadera soberanía no requiere tal densidad de lenguaje contractual defensivo.

El investigador español Alejandro Pozo ha advertido que "uno de los pilares de la soberanía de España ya está siendo gestionado por una empresa estadounidense". Como ha señalado Genís Roca, consultor tecnológico, Palantir se sitúa "en el corazón de la defensa" y, una vez integrada, se convierte en "infraestructura crítica"... extremadamente difícil de desplazar.

Europa ya está sacando conclusiones de estos riesgos. Suiza rechazó formalmente a Palantir después de que un informe interno de las Fuerzas Armadas suizas concluyera que agencias de inteligencia del gobierno de EE. UU. podrían acceder a datos militares sensibles. Las agencias suizas rechazaron a Palantir al menos nueve veces durante siete años. Dinamarca se ha embarcado en la construcción de sus propias alternativas a las plataformas de vigilancia y análisis de datos de Palantir, incluidos Maven Smart System y Foundry, lo que refleja una creciente evaluación europea de que Palantir representa un riesgo de seguridad.

Cuando un gobierno contrata a Palantir para "modernizar la defensa" u operar el eje de datos del NHS, ¿estamos ante una IA soberana? ¿O es una IA cautiva, es decir, una dependencia estructural en la que la gramática operativa del proveedor se convierte en la gramática del Estado?

La IA cautiva surge cuando el flujo de trabajo, la ontología, la memoria institucional, la pista de auditoría, la lógica de aprobación, el contador de costes y el hábito de toma de decisiones se acumulan dentro de una única plataforma operativa. En ese punto, reemplazar al proveedor deja de ser un proyecto de TI; se convierte en una reorganización cognitiva de la institución.

Esta es la distinción que Europa debe hacer. La IA Soberana no es una bandera puesta en un centro de datos. Es la capacidad de seguir operando, auditando, adaptando y abandonando un sistema sin caer en la parálisis institucional.

4. Excelencia en ingeniería, inquietud ética

Quiero ser claro: la ingeniería de Palantir merece una seria admiración. Como reconoció un antiguo responsable del NHS, la empresa está "únicamente capacitada para resolver los caóticos problemas de datos del NHS que se han acumulado durante los últimos 25 años". La plataforma vio antes que la mayoría que el problema de la IA empresarial no era el modelo por sí solo, sino la capa operativa que lo rodea (permisos, estructuras de datos, procedencia, control de costes y autorización humana). En ese sentido, Palantir se parece más a una empresa de IA industrial que a un proveedor de software convencional.

Sin embargo, la excelencia en ingeniería no confiere neutralidad moral, y las cuestiones éticas que rodean a Palantir no son marginales ni artificiales.

La empresa ha sido criticada repetidamente por su trabajo con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de EE. UU. En abril de 2025, el ICE adjudicó a Palantir un contrato de 30 millones de dólares para Immigration OS, un sistema que rastrea "autodeportaciones", identifica casos de deportación prioritarios y apoya la iniciativa "Catch and Revoke". Amnistía Internacional ha documentado cómo estas herramientas permiten un "monitoreo, vigilancia y evaluación masiva y constante de las personas" y ha condenado el "historial de Palantir de ignorar flagrantemente el derecho internacional".

En abril de 2026, la inquietud aumentó cuando Palantir publicó un manifiesto corporativo de 22 puntos. El CEO Alex Karp criticó la creencia de que todas las culturas son iguales, pidió un servicio nacional universal (incluyendo el alistamiento militar obligatorio), describió el desarme de Alemania y Japón tras la Segunda Guerra Mundial como una "sobrecorrección" y respaldó los sistemas de armas impulsados por IA. El manifiesto llevó a la profesora Shannon Vallor, catedrática de ética de datos e IA en la Universidad de Edimburgo, a advertir que "todas las alarmas de la democracia deben sonar".

Cuando una empresa que construye la infraestructura de datos para la salud pública y la seguridad nacional promueve una visión del mundo basada en la jerarquía civilizatoria y la preparación militar permanente, es razonable preguntarse si su plataforma es simplemente una herramienta neutral o un instrumento que codifica una visión particular del poder.

5. El camino hacia la verdadera soberanía

La alternativa no es rechazar la IA operativa. Es construirla sobre cimientos diferentes.

Gartner predice que para 2027, las organizaciones utilizarán modelos de IA pequeños y específicos para tareas con un volumen de uso al menos tres veces mayor que el de los modelos de lenguaje extensos (LLM) de propósito general, impulsados por la necesidad de soluciones contextualizadas, fiables y rentables. Esta es la verdadera revolución industrial en marcha. Estamos pasando (o deberíamos pasar) de la era del "carbón" —quemar cantidades masivas de computación genérica— hacia una era de "motores de precisión". Los SLM personalizados (Small Language Models) no requieren los hornos propietarios de los proveedores de IA cautiva; requieren datos alineados de alta calidad, entornos de despliegue seguros e instituciones que retengan el control sobre su propia inteligencia.

Los tokens pueden ser el nuevo carbón. Pero Europa no debería limitarse a decidir qué carbón quema. Debería decidir qué motores construye, en qué datos confía, qué modelos adapta, qué lenguas protege, qué valores públicos codifica y qué instituciones siguen siendo capaces de gobernar su propia inteligencia.

Conclusión: Pangeanic es un tipo de empresa diferente

Es precisamente aquí donde la misión de Pangeanic ocupa un espacio fundamentalmente distinto.

Mientras que Palantir prospera gracias al cerramiento propietario, Pangeanic construye desde la base para la soberanía y la IA ética. Nuestra misión es proporcionar la infraestructura soberana que haga que la inteligencia del mundo sea verdaderamente multilingüe y accesible. Cada despliegue de su Traducción Automática Neuronal Adaptativa Profunda y de la Plataforma de Inteligencia ECO garantiza que los clientes —ya sean emisoras de medios, administraciones públicas o empresas reguladas— mantengan la propiedad total de sus datos, modelos y marcos de toma de decisiones, sin ceder jamás la privacidad, la auditabilidad o el control a un tercero.

El enfoque de Pangeanic se basa en cuatro pilares operativos: Transparencia, Equidad, Privacidad y Responsabilidad. Su tecnología propietaria —que combina SLM personalizados, fundiciones de datos seguras, Generación Aumentada por Recuperación (RAG), búsqueda translingüística, anonimización impulsada por IA y rigurosos flujos de trabajo con supervisión humana (human-in-the-loop)— está diseñada para satisfacer las exigentes demandas de los sectores regulados sin crear dependencias cautivas.

La prueba de que esta alternativa es real y no retórica ya es visible. La colaboración de Pangeanic con el Barcelona Supercomputing Center (proporcionando anotación de datos, RLHF y soporte de datos de entrenamiento para los modelos de lenguaje Salamandra y ALIA) demuestra que la IA soberana es un esfuerzo público, multilingüe y técnicamente fundamentado, no un ejercicio de marketing. Su Plataforma ECO permite el despliegue en nube privada, on-premise o entornos air-gapped (aislados), donde la soberanía de los datos y el control de la infraestructura no son negociables. Opera en más de 200 idiomas.

La era de los "tokens como carbón" producirá muchas locomotoras potentes. Pero la pregunta que realmente importa no es qué tan rápido va el tren. Sino quién controla las vías, quién es dueño del combustible y si el destino lo elige el pasajero o el conductor. En ese aspecto decisivo, Pangeanic y Palantir no solo siguen modelos de negocio diferentes; representan dos filosofías irreconciliables sobre lo que la IA debe llegar a ser en la vida de una sociedad democrática.

 

Pangeanic — Nuestra Misión | Plataforma de Inteligencia ECO