Idioma ruso: características y breve resumen

Escrito por M.Ángeles García | 06/10/16

El  idioma ruso es la lengua oficial de la Federación Rusa y países como Bielorrusia, Kirguistán y Kazajistán.

Su uso también es muy frecuente en Ucrania y algunas provincias de Georgia, Estonia y Letonia. El motivo no es otro que su antigua pertenencia a la  Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), desaparecida en 1991 y que estaba compuesta por 15 repúblicas (algunas de ellas, con su propio idioma nacional, regional o dialecto).

Casi 300 millones de personas hablan ruso en todo el mundo. De ellas, alrededor de 170 millones la consideran su lengua materna y 119 millones son ciudadanos rusos.

Cabe destacar también que el  idioma ruso es uno de los aceptados en Naciones Unidas, junto al español, árabe, francés, inglés y chino mandarín.  Se trata de la lengua de origen eslavo más hablada del planeta.

Una expansión vinculada a la Historia

La expansión de este idioma está vinculada a la  historia de Rusia.

Obviamente, es la lengua madre y oficial de este país oriental, pero también es influyente en países que estuvieron bajo dominio del Imperio Ruso primero, y de la Unión Soviética después.

Pese a que cada república tenía su propio idioma o dialecto, el ruso se impuso como idioma de prestigio. Esa fue la tónica general durante 7 décadas y hasta la desintegración de la URSS, en 1991.

Las naciones que se independizaron recuperaron sus propios lenguajes, pero no lograron (y todavía no lo han conseguido) deshacerse de tantos años de pensamiento en el idioma que les impusieron desde Moscú. La famosa y colorida Iglesia de Salvador Sangrante de San Petersburgo, uno de los lugares en los que esta situación se ha dejado y aún se deja notar es Letonia. Allí, el reconocimiento del ruso como lengua oficial ha generado un grandísimo debate político. De hecho, 1 de cada 3 letones habla el idioma ruso. Ello se debe a los numerosos emigrantes que abandonaron Rusia, Bielorrusia y Ucrania durante la posguerra de la II Guerra Mundial. 

Un alfabeto peculiar

Una de las principales dificultades que se deben afrontar cuando una persona decide  aprender ruso es el alfabeto  cirílico.

El actual alfabeto consta de 33 letras y es una versión mejorada del tradicional cirílico. Se trata de un alfabeto creado en el siglo X por un misionero bizantino. Se fundamenta en el alfabeto griego, aunque incluye otros elementos del  glagolítico, (el alfabeto más antiguo de origen eslavo) como los sonidos (exclusivos de esta zona de Europa Oriental).

Entre las lenguas más conocidas que utilizan este tipo de letras, además del ruso, se encuentran el búlgaro, ucraniano y serbio; aunque también destacan otras, quizá más desconocidas en Occidente, como el kazajo, komi y tayiko.

Se dice que la primera vez que se utilizó el alfabeto glagolítico fue para redactar una Biblia del siglo IX. Fue a cargo de los santos Cirilo y Metodio, que eran dos misioneros del Imperio Bizantino. Según los expertos, se trataba de una Biblia escrita en un antiguo dialecto eslavo que se hablaba en la localidad griega de Tesalónica. Fue utilizado por la Iglesia Ortodoxa Rusa durante 4 siglos. En concreto, del IX al XII. Su uso se suspendió en torno al siglo XIV, cuando las autoridades ortodoxas apostaron por el eslavo eclesiástico. De todas formas, el ruso ha mostrado una gran capacidad de adaptación en este sentido. Hay vocablos que no pueden escribirse siguiendo las reglas del alfabeto cirílico. Pese a no haber sido un pueblo con lengua romance (el Imperio Romano no llegó a Rusia), hay que destacar que los rusos no dudan en utilizar el alfabeto occidental siempre que sea necesario. Ello no impide que el  idioma ruso tenga un alfabeto francamente complicado para los occidentales.

Los casos: la complicación es una declinación

Las mayores preocupaciones del estudiante de ruso pasan por controlar los casos. Es decir, las declinaciones de la lengua, que tienen que ver con los distintos usos gramaticales de este idioma eslavo.

Sucede lo mismo con el  idioma alemán, aunque las dificultades en ruso se multiplican. En concreto, las declinaciones tienen que ver con los casos nominativo (cuando se hace referencia a la palabra sin declinar), genitivo (en español, sería el uso de una preposición más una palabra y denota pertenencia a algo o alguien), dativo (es el complemento indirecto en la lengua española), acusativo (el objeto directo), instrumental (el objeto con el que se lleva a cabo una acción) y preposicional (cuando se hace mención a una persona, una cosa o un lugar).

Controlar estas declinaciones es lo que mayor tiempo llevará a un estudiante de ruso.

Los diminutivos en Rusia

Los diminutivos en el idioma ruso son otros de los aspectos que más quebraderos de cabeza conllevan a la hora de estudiarlo. De todas formas, basta con conocer los sufijos que implican disminución de la palabra que se va a utilizar, al igual que sucede en castellano. La dificultad deriva del alfabeto cirílico. Tanto de su lectura como de su escritura. 

 

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